Es una pena que tenga que pensar de este modo. Pero no existe ya nada que pueda hacerme cambiar de opinión. Es claro que, por una parte, el camino religioso es lo único que queda para mi y esto es, en el mejor de los sentidos, una especie de milagro.  Pero, por otra parte, esto significa también que debo dejar atrás el mundo y olvidarme de todos, en especial de las personas por las que tengo un gran apego. ¿Qué significa esta contradicción? ¿Cuál es su verdadero alcance? He logrado hasta ahora mantenerme cerca de otras personas. Pero entre nosotros siempre media una ilusión. Se trata de la ilusión de la comprensión mutua. En efecto, mientras media esta ilusión, sucede la peor incomprensión. Es sólo cuando hay incomprensión entre nosotros que siento que algo ha sido comunicado. Pero para esto se requieren fuerzas a veces casi sobrehumanas. No es lo mismo una incomprensión fortuita que una incomprensión deliberada para producir la comprensión.

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Vivo entre criaturas nocturnas. Es posible que en el Islam yo encontraría reposo. Parece una religión bastante nocturna. El Ramadán, dada su estructura, deriva en la instrucción de sólo ingerir alimentos durante la noche. Esto contrasta bastante con el ayuno intermitente, por ejemplo, donde la prohibición está sobre ingerir alimentos nocturnos. En su conjunto, el ayuno es la parte esencial. Esto es lo que alcanzo a extraer y de lo cual logro hacer sentido por sí mismo, independientemente del requerimiento religioso. Pero debo añadir lo religioso otra vez para hacer sentido de los fantasmas que derivan de esa vida nocturna. Y entonces entra otra vez el Ramadán.

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Sheik Hamza habla de cómo los musulmanes muchas veces comienzan a hacer el Ramadán. y después cuando el Ramadán termina desatienden sus deberes religiosos. Pero, ¿cómo preocuparme por eso cuando nunca ha ni siquiera llevada a cabo un solo Ramadán?

La pregunta de estas notas, será, después de todo, la siguiente: ¿cómo se llega a ser musulmán? Nótese el énfasis en lo existencial. Que yo, Tristán Zohar, a los 32 años de edad, y con la esperanza de encontrar lo que escucho que ha sido prometido, que a través de esta fe encontraré el camino a la vida futura, y que de aquel lado de la vida no quedará rastro ni memoria alguna del sufrimiento ni el placer que he experimentado en esta vida, sino que será pura alegría junto a Dios, ahora pregunto, ¿cómo puedo convertirme al Islam? Y pongo toda mi energía en dicha tarea.

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